El papel de los profesionales de la salud en la enfermedad celíaca

Por: Diego Cruz Olvera, licenciado en Nutrición

El 1% de la población mundial padece la EC, por lo que es considerada la intolerancia alimentaria genética más frecuente de la especie humana.

La enfermedad celíaca (EC), también conocida como enteropatía sensible al gluten, es una intolerancia total y permanente a las proteínas contenidas en el gluten del trigo, la cebada y el centeno. Esta intolerancia es producida por una inflamación crónica de la mucosa del intestino delgado mediada inmunológicamente, que puede ser sintomática o asintomática con manifestaciones digestivas y no digestivas diversas (García, Martínez, Vilchez y Maraver, 2012; Araya y Bascuñán, 2014).

enfermedad celiacaDichas proteínas, contenidas en el gluten, resultan tóxicas para el organismo de los pacientes celiacos y afectan directamente a su intestino delgado, impidiendo que cumpla con su función  de absorber nutrimentos y poniendo en riesgo la salud de las personas que viven con esta condición.

Según reporta la Organización de Celiacos de México (2017) el 1% de la población mundial padece la EC, por lo que es considerada la intolerancia alimentaria genética más frecuente de la especie humana; en México se ha determinado que uno de cada 140 mexicanos se encuentra en esta condición de vida.

La EC tiene un tratamiento altamente efectivo: la adherencia estricta y de por vida a una dieta libre de gluten (DLG). La DLG  lleva a la resolución de la sintomatología y de las alteraciones propias de la enfermedad, sin embargo, dicha adherencia puede resultar difícil y generar un impacto negativo en la economía familiar y en la calidad de vida (Velasco, 2013; Aranda y Araya, 2016).

De acuerdo con Araya y Parada (2011) una DLG implica no consumir alimentos que contengan trigo, cebada y centeno, además de evitar la contaminación cruzada con otros alimentos  y productos que si lo contienen, pues todos ellos pueden provocar daño.

Existen evidencias de que los pacientes con EC sin tratamiento presentan frecuentemente déficit de micro nutrimentos como el hierro, cobre, zinc, vitaminas B6, B9 y B12; además de estar asociada con aumentos en la morbilidad y mortalidad de estos pacientes (Velasco, 2013; Moscoso y Quera, 2015).

Al respecto, la intervención de los profesionales de la salud debe estar encaminada a asegurar que tanto el paciente como sus familiares reciban información adecuada sobre la EC  además de orientación para leer las etiquetas de los alimentos y productos alimenticios que pudieran contener gluten; así como proporcionar motivación y apoyo que contribuya al buen apego a la DLG.

Dicha intervención debe  seguir las directrices propuestas en los seis elementos básicos del manejo de pacientes con enfermedad celíaca enlistados a continuación:

  1. Consulta con un nutriólogo experto.
  2. Educación sobre la enfermedad.
  3. Adherencia de por vida a dieta libre de gluten.
  4. Identificación y tratamiento de deficiencias nutricionales.
  5. Acceso a grupos de enfermos.
  6. Seguimiento a largo plazo por un equipo multidisciplinario.

Por otro lado, la DLG ha ido ganando cada vez más atención en las sociedades,  incluso en individuos en los que no se ha diagnosticado EC. Actualmente existe un grupo creciente de “evasores del gluten” integrado por consumidores que consideran que reducir o eliminar el contenido de gluten de su dieta trae consigo beneficios generales para la salud (Lebwohl et al., 2017). 

El deseo de perder peso se encuentra entre las  principales razones para evadir el gluten, situación que se refuerza con la difusión de ideas incorrectas como que “la dieta sin gluten sirve  para adelgazar”, “para sentirse más sano o ligero”,  lo que ha generado preocupación entre algunos profesionales de la salud, ya que la adopción de esta dieta, sin ser requerida, podría ser perjudicial.

Para evitar desequilibrios y enfermedades nutrimentales, es recomendable huir de estas modas y seguidismos, así entonces cualquier persona que desee optar por una DLG, primero debe consultar a un experto y hacerse las pruebas necesarias para identificar la EC.

 

Sobre el autor

Diego Cruz Olvera es licenciado en Nutrición Humana. Actualmente colabora como analista de contenidos en Nutrición en el Instituto Latinoamericano de Sobrepeso y Obesidad.

 

Referencias

  1. Aranda, E., Araya M. (2016). Tratamiento de la enfermedad celíaca. ¿Cómo medir adherencia a la dieta libre de gluten?. Rev Chil Pediatr, 87 (6), 442-448.
  2. Araya, M., Bascuñán K. (2014). Enfermedad celíaca. Una mirada actual. Rev Chil Pediatr, 85 (6), 658-665.
  3. Araya, M., Parada A. (2011). Poniendo al día la enfermedad celíaca. Rev Med Clin Condes, 22 (2), 204-210.
  4. Celiacos de México. (2017). Todo sobre la enfermedad celíaca. México: Wom group. Recuperado de http://www.celiacosdemexico.org.mx/inicio.
  5. García, J. M., Martínez, B., Vílchez, F. J., Maraver, S. & García Alemán, J. (2012). Enfermedad celiaca. Dieta controlada en gluten. En De Luis, R.,  Bellido D (Ed.). Dietoterapia, Nutrición Clínica y Metabolismo. Madrid: Díaz de Santos.
  6. Lebwhol, B., Cao, Y., Zong, G., Hu, FB., Green, P., Neugut, AI., Rimm, EB., Samson, L., Dougherty, LW., Willett, WC, Sun, Q. (2017). Long term gluten consumption in adults without celiac disease and risk of coronary heart disease: prospective cohort study. BMJ, 357 (1892) ,1-10. doi: 10.1136/bmj.j1892.
  7. Moscoso, F., Quera R. (2015).Enfermedad Celíaca Revisión. Rev Med Clin Condes, 26 (5), 613-627.
  8. Velasco, MR. (2013). Nutrición y enfermedad celíaca.  En Madrazo, JA. (Ed). Nutrición y gastroenterología pediátrica. (pp. 217-224). Distrito Federal, México: Mc Graw Hill Education. 

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